• Caída del cabello por estrés

Caída de cabello por estrés

La pérdida de pelo puede tener diversas causas: genéticas y de hormonas (la más habitual), enfermedades, medicamentos, mala alimentación e incluso causas desconocidas, como en la alopecia areata. Y sí, el pelo también se puede caer por estrés y es lo que conocemos como la alopecia nerviosa.

La alopecia nerviosa es una caída del cabello que se produce por situaciones de estrés, depresión o ansiedad.

La alopecia nerviosa ocurre cuando nuestro organismo se enfrenta a situaciones estresantes por un determinado tiempo (un despido, una operación, una situación de presión, una separación, el fallecimiento de un ser querido…). También se puede deber a estados anímicos más prolongados como el de una depresión.

La buena noticia es que la alopecia por estrés es reversible, es decir, una vez que superamos esa situación que nos produce la ansiedad, el cabello se va recuperando poco a poco.

De todos los tipos de alopecia, en esta ocasión, nos centramos en la nerviosa, un tipo de pérdida de cabello difusa que supone la pérdida progresiva (en ocasiones también brusca) y generalizada del cabello. Es decir, la persona afectada pierde el pelo de forma parecida en toda la cabeza (a diferencia de la alopecia androgenética, que suele seguir un patrón).

La alopecia nerviosa: pérdida de pelo difusa

Los nervios y el estrés forman parte de una de las muchas causas de la conocida como alopecia difusa. Este tipo de pérdida se produce como consecuencia de un trastorno o una enfermedad. Además del estrés, otras causas de la alopecia difusa son las enfermedades endocrinas, la alimentación (déficit de vitaminas), la medicación mediante la quimioterapia o los anticonceptivos, la fiebre, la anorexia o el parto.

Caída de cabello por nervios

En alopecia femenina es muy común denominarla también efluvio telógeno y, en este caso, se produce por una alteración en el ciclo del crecimiento del cabello.

Alopecia nerviosa: ¿qué síntomas van de la mano?

Para empezar, nos enfrentaremos a un caso de alopecia si la pérdida de cabello es considerable (se suele considerar a partir de 100 cabellos al día). Pero como hemos visto, no todos los tipos de alopecia difusa estarán causados por una situación de estrés. Eso sí, conocer los síntomas de este estado mental nos ayudará a poder acercarnos a la causa.

Estos son algunos de los síntomas del estrés:

  • Físicos: temblor, cansancio, náuseas, palpitaciones, eccema, ausencia o aumento del apetito, tensión muscular, alteración de la respiración…
  • Emocionales: inquietud, ganas de llorar, preocupación y puede darse también depresión o ansiedad.

El tratamiento de la alopecia nerviosa

Como el resto de los tipos de alopecias difusas, la que está provocada por este particular estado anímico es reversible y mejora conforme lo hace el problema.

En el caso del estrés o de la depresión, la alopecia revierte cuando la persona mejora su estado anímico, si es que era esto el único causante.

Un buen diagnóstico de la alopecia difusa es la clave para poder atacar sus causas y, de forma paralela, sus consecuencias en forma de pérdida de cabello. Por ello, si te sientes identificado con esta situación y quieres revertirla es aconsejable que acudas al médico.

A partir de allí, los tratamientos suelen ser psicoterapéuticos, para atajar el problema, y con productos de salud y belleza y farmacéuticos, para que desaparezcan más rápido.

19 agosto, 2019|Injerto Capilar FUE|
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